—No te quiero.
—¿Estás segura?
—Sí.
—Y, ¿cómo lo sabes?
—Porque ayer me pasé todo el día deseando que te matases en un accidente de coche.
—¿Estás segura?
—Sí.
—Y, ¿cómo lo sabes?
—Porque ayer me pasé todo el día deseando que te matases en un accidente de coche.